Toro

Toro

Las grandes producciones españolas participadas por los principales grupos de comunicación del país siempre tienen un hándicap, la responsabilidad. Toro ha sido anunciada a bombo y platillo, lo que la ha hecho convertirse en una de las películas españolas más esperadas del año. La expectación era grande, el reparto inmejorable y el tráiler apuntaba maneras, pero todo ello jugó en contra del segundo largometraje de Kike Maíllo.

Mucha acción, violencia, persecuciones y un ambiente que recuerda a las películas sobre la mafia son los elementos destacados de Toro, una película en la que Mario Casas vuelve a plantarle cara a aquellos que siguen viendo en él al icono adolescente. Casas, que ya ha demostrado en múltiples ocasiones lo capacitado que está, tanto para el drama como para la comedia, hace un magnífico trabajo dando vida al personaje más complejo del film de Maíllo.

Toro tiene detalles dignos de destacar, un escenario ciudado y un cierre bastante bueno, pero se deja llevar por la acción y descuida mucho el guión. Predecible en muchas ocasiones, da la sensación de que la historia podría haberse contado en mucho menos tiempo, lo que haría que no resultase, a veces, algo larga.

Después de tocar la ciencia ficción de manera excelente en Eva, Kike Maíllo ha demostrado, en su corta trayectoria, ser un director capaz de abordar distintos géneros de forma muy correcta.

Calificación 3

Kiki, el amor se hace

TELEVISION Paco Leon director y protagonista de la pelicula Kiki el amor se hace junto a las actrices Belen Cuesta y Ana Katz

Paco León sabe hacer humor, y eso ha quedado demostrado en cada película que ha hecho. Las dos Carminas eran comedias de barrio, profundas y complejas, y con Kiki, el amor se hace ha conseguido una estupenda comedia coral tan fresca y divertida como novedosa.

Lo que hace que Paco León tenga un especial acierto en el humor es la naturalidad. Ya vimos a esa Carmina que hacía reír a carcajadas porque parecía que iba a decir lo mismo delante de una cámara que detrás de ella. Con Kiki ha querido hacer lo mismo y lo ha conseguido. Sus personajes, tan naturales dentro de situaciones poco convencionales, ayudan enormemente a la comedia. Las conversaciones dotadas de gran naturalidad y hasta un punto de cotidianidad dentro de lo tan poco cotidiano, son el punto fuerte de la película, que apoya todo su peso en unos actores que han hecho una de sus mejores películas. Desde el primer al último nombre del reparto hacen un trabajo excelente. El guión es muy bueno, y eso es lo principal en una comedia, pero León ha demostrado que en sus películas el humor también está en una mirada, en un gesto o en un simple silencio.

Las cinco historias que componen la película son interesantes y divertidas, y están muy bien equilibradas, lo que hace que sea difícil para el espectador elegir cuál es la mejor historia.

Las filias sexuales parecen el eje central de la película, pero tan sólo son un pretexto para hacer reír al espectador con uno de los temas que más risa provocan en la vida diaria: la sexualidad. El verdadero eje, el que tienen en común todas las historias, es el amor. Mirar desde un ojo libre y moderno esta película será el acierto para disfrutar de ella.

Calificación 4

El pregón

El pregón

Andreu Buenafuente y Berto Romero lo han vuelto a hacer. El pregón no es el peliculón del año, ni siquiera es una comedia con la que reírse a carcajadas, pero sí es un buen entretenimiento para aquellos que disfrutamos del humor de esta pareja artística más que consolidada.

El guión no es nada del otro mundo y la estructura es bastante básica, pero lo que pretende, que es entretener, lo consigue. Lo mejor de la película, sin duda, es la parte musical. Dudo mucho que haya alguien, con algo de sentido del humor, que no saliese del cine tras ver esta película con varias sintonías en la cabeza. Desde el “pool party time” hasta el “boom boom makes my heart”. Es en esta parte musical donde más se nota la esencia cómica que aportan Romero y Buenafuente.

El pregón es puro entretenimiento. No cuenta una historia rebuscada, ni tiene demasiados gags para provocar carcajadas, pero se hace corta. Dani de la Orden ha sabido dirigir a un elenco de actores cómicos que encuentran perfectamente su sitio en esta comedia. La relación entre dos hermanos (ex estrellas de la música) que no se hablan, y la necesidad de conseguir dinero como pregoneros de las fiestas de su pueblo, son los ejes que toma la película para elaborar un guión simple, pero correcto. Las referencias al mundo animal (demasiado bestias) constituyen uno de los puntos negativos de la película. Son bastante frecuentes, lo que hace, incluso, desagradables algunas escenas.

El pregón no pasará a la historia, pero lo que está claro es que ya sea en televisión, radio, cine, o lo que les echen, la pareja artística Berto-Buenafuente siempre da buenos resultados.

Calificación 3

Cien años de perdón

Cien años de perdón

Todo pintaba bien. La nueva superproducción de Telecinco Cinema quería ser la nueva El Desconocido, un largo de acción y suspense capaz de encajar al espectador en la butaca. El tráiler prometía un buen argumento, con acción y toques de tensión y un estupendo reparto, todo ello escrito por uno de los mejores guionistas del país. Con la promoción, a lo grande, parecía que lo que se iba a estrenar sería un nuevo taquillazo de los que gustan a todos, pero la realidad es otra, y Cien años de perdón no consigue, ni por asomo, lo que pretendía.

Cien años de perdón es un thriller (que tiene poco de thriller) que cuenta el asalto de un grupo de atracadores a la sede central de un banco. Hasta aquí, podría haber sido una película entretenida, sin más. El problema llega cuando se añade una subtrama (o quizás trama principal, según como se quiera ver) basada en la corrupción política. Pasando por encima de todo, sin profundizar demasiado en nada, la película pretende durante su recorrido que cada espectador complete su propio refrán: quien roba a un ladrón… ¿Tiene cien años de perdón? La película quiere hacer una crítica basada en el “quién roba a quién”, pero quizás esto llega demasiado tarde. En este país ya se han planteado hace tiempo otras cuestiones.

Al reparto no se le puede poner pegas. Ni siquiera se puede criticar el guión, ya que con varios toques de humor hace más amena la película, pero los personajes son todos demasiado vacíos y sabes desde el primer momento cómo es cada uno. La trama no deja lugar a sorpresas y la acción no acaba de desarrollarse de una forma atractiva como para que el espectador se meta por completo dentro de la historia. Se podría decir que es una película entretenida, cuya trama comienza muy rápido, pero habría que añadir que se hace algo larga, aún durando hora y media, y esto es debido a que la historia es demasiado insulsa. Cien años de perdón es una película muy prescindible y fácil de olvidar.

Calificación 2

Los miércoles no existen

Los miércoles no existen

Lo que hace que algunas comedias románticas triunfen dentro del género y otras no, probablemente siempre tiene que ver con el porcentaje repartido en ellas entre el romance y la comedia. Si a estos dos ingredientes se les añade un tercero, la cosa se empieza a complicar y es fácil caer en el salto de género. Los miércoles no existen es una comedia romántica con un mayor peso de romance que de comedia, pero bastante bien equilibrada gracias a un tercer ingrediente: la música.

Esta película es la adaptación de la obra de teatro homónima, y en su paso a la gran pantalla aún se intuyen rasgos relevantes del teatro musical como los diálogos, que en escena pueden resultar de lo más normal, pero al pasarlos a la pantalla se quedan flojos y superficiales. Pasa igual con algunos personajes, claramente diseñados para teatro, que en el cine pierden parte de su esencia y mucha profundidad. A pesar de ello, Peris Romano ha sabido contar bastante bien sus historias pese a que los saltos temporales eran complicados de seguir cuando apenas se hacen cambios en la producción y en los escenarios.

Las historias, dotadas de una gran dosis de realidad, resultan divertidas y emocionales, algo de lo que es directamente culpable la música, que ocupa un papel muy importante en la película, perfectamente integrada y sin hacer demasiados excesos.

Calificación 3

Spotlight

Spotlight

Qué sobria, qué bien estructurada y qué necesaria es Spotlight. Con un gran tema, basado en hechos reales, y un reparto de excepción, la de McCarthy ya apuntaba maneras, y desde luego, ha sabido aprovechar todo lo que tenía a su alcance. La ejecución y el conjunto es sublime.

No es fácil hacer una película en la que se ataca directamente a la Iglesia, pero lo mejor de Spotlight es que no hace uso de este verbo. Una investigación periodística sobre el abuso de menores sin necesidad de aditivos más allá del propio profesionalismo y sin caer en ningún momento en el morbo o los recursos fáciles, consigue rellenar dos horas de largometraje con un ritmo equilibrado que no permite desconectar de lo que se cuenta.

Con una aparente sencillez por bandera, Spotlight tiene su punto fuerte en un reparto que se complementa a la perfección con la historia. Desde un Keaton de lo más sobrio y correcto a un Ruffalo potente y camaleónico que se gana a pulso su nominación al Oscar.

Spotlight no da tumbos entre varios géneros. Es un claro drama que muestra lo necesaria que es la profesión periodística, sobre todo cuando lo que se investiga es tan delicado que ni la justicia quiere tocarlo. La denuncia es fundamental, y Spotlight consigue, sin necesidad de convencer con artilugios, hacer ver la gravedad del problema.

La de McCarthy es de esas películas que al terminar te dejan tocado, en silencio y con un nudo en el estómago. Por la crudeza, porque lo que cuenta es real y porque sabemos que aunque haya pasado más de una década de los hechos, hoy siguen ocurriendo cosas similares.

Calificación 5

Ocho apellidos catalanes

Ocho apellidos catalanes

Cuánto me gustó Ocho apellidos vascos y qué poco me han gustado los catalanes. No es nada nuevo si digo que casi todos sabíamos que esta forzadísima secuela no iba a llegar al nivel de la anterior en cuanto a calidad (en taquilla sí, por supuesto), pero quizás nos quedaba algo de esperanza, ya que continuaba con el mismo equipo. Pero no. Ocho apellidos catalanes es otro ejemplo más de que exprimir a la gallina de los huevos de oro es antónimo de calidad.

No le falla el ritmo ni el guión es malo, ni mucho menos el reparto, pero es claramente muy inferior a la anterior en lo que a comedia se refiere, y lo es porque tiene más argumento, más personajes y más presión que nunca. Ocho apellidos vascos, aunque a muchos les parezca que está sobrevalorada, es una continua carcajada. Un guión impecable hizo reír a millones de personas en todo el país, tanto en los cines como en su estreno en televisión. Pero en la secuela la fórmula falló, y aunque como comedia romántica no está demasiado mal, yo echo de menos reírme constantemente, que es lo único que iba buscando en esta secuela. Salvo en dos o tres ocasiones no pude encontrar la esencia de esos Ocho apellidos vascos que cautivaron a tanta gente.

Ésta es una película entretenida, pero no va más allá de eso. Los nuevos personajes que se incorporan (todos grandes actores cómicos) parece que no acaban de cuajar, y son Karra Elejalde y Carmen Machi quienes levantan la película. Su trama es sin duda lo mejor del film, lo que más recuerda al anterior y por lo que vale la pena ver esta secuela.

Calificación 2

Novatos

Novatos

Al inicio de la película, todo apunta a que vamos a disfrutar de una historia dura que hará una interesante y necesaria denuncia a lo que algunos llaman “tradición” de las novatadas, pero que en muchos casos se va de las manos. Premisa interesante y basada en hechos reales. Aparentemente no tendría por qué salir mal, pero sale mal. Y lo hace porque se incluye una historia de amor de lo más edulcorada que está pegada con pegamento sin aportar absolutamente nada y que lo único que hace es quitar protagonismo a la verdadera trama.

La “tradición” de las novatadas y la “vista gorda” que hacen instituciones, padres y gran parte de alumnos, es una historia preocupante que bien merece una película, pero al ver Novatos lo que nos encontramos es una historia romántica al más puro estilo Disney que nos distrae de lo importante. Para estar basada en hechos reales, todo lo que ocurre es bastante inverosímil. Especialmente ese final de película de acción chapucera que acaba de convencer al espectador de que no ha sido una buena película.

Un guión pobre, unas actuaciones que dejan mucho que desear, una inverosimilitud evidente y unas escenas claramente buscadas para captar al público adolescente, hacen que ésta pase a ser una película juvenil que en muchos momentos olvida y deja a un lado el problema de las novatadas y llega a pintarlas como algo no tan malo, justo lo contrario a lo que pretende. Se ha construido un guión muy confuso al que le faltan cosas y le sobra casi todo.

Todo siempre hay que mirarlo teniendo en cuenta que no se trata de una superproducción, sino de una película pequeña que hace lo que puede por salir adelante, pero en este caso el problema es de base. No se ha conseguido trasmitir lo que se quería porque no se ha sabido contar la historia. Es una pena que no se haya encontrado el camino, porque la premisa era buena y necesaria.

Calificación 1

Mi gran noche

Mi gran noche

Mi gran noche es la nueva película de Álex de la Iglesia, y solamente partiendo de eso ya está obligada a ser, cuanto menos, diferente. Un plató de televisión en el que se graba un especial de Nochevieja es el escenario propuesto esta vez por el director bilbaíno, donde acontecen una serie de tramas, a cada cual más loca, acompañadas de un ritmo trepidante que no da descanso alguno al espectador.

Aunque le falta el punto negro y bestia que suelen tener las películas de De la Iglesia, Mi gran noche es una comedia absoluta que entretiene y hace reír. Tiene muchas tramas sin que ninguna de ellas se imponga como central y muchos personajes sin que sepamos exactamente quién es el protagonista. Eso es lo que hace que esta alocada comedia se convierta en un caos de ritmo descontrolado.

La técnica ayuda perfectamente a conseguir lo que el director de El día de la Bestia quiere, y la cámara en movimiento y las escenas llenas de gente provocan esa sensación de caos que se pretende. El apartado musical, realmente presente en el film, está enfocado casi siempre a la risa, y aunque da un respiro al espectador, no lo pierde.

Mi gran noche contaba con el atractivo inicial de volver a ver a Raphael en la gran pantalla, y desde luego no decepciona, ya que el cantante puede reírse de sí mismo y de su etiqueta de icono de la canción casposa a través del personaje de Alphonso, un hombre cínico retratado como el malvado Darth Vader.

Todos los personajes que componen la película aportan algo, pero en esa dinámica de evitar protagonismos se comete el error de no dar más importancia al magnífico personaje de Adanne, interpretado excepcionalmente por Mario Casas y a través del cual se hace una burla a los iconos musicales actuales.

Como viene siendo costumbre en las películas de Álex de la Iglesia, la crítica a diversos aspectos de la sociedad española está muy presente, pero en ésta se ha querido criticar demasiadas cosas, de modo que se ha pasado por encima de muchos temas, sin profundizar demasiado. Desde la corrupción, el desempleo y las condiciones precarias de trabajo hasta la industria televisiva. Nada se salva en las películas del bilbaíno.

Calificación 4

Pos eso

Pos eso

Pos eso quiere ser innovadora, compleja, divertida y crítica. Es una película que quiere ser demasiadas cosas en poco tiempo.

Pos eso es una animación hecha por stop motion que está muy bien elaborada, tanto en su fotografía como en sus decorados y personajes de plastilina. Pretende unir varias historias que se entrelazan a medida que transcurre la trama, pero tiene su mejor y más interesante baza en la crítica sin pudor a la telebasura, la prensa rosa y el mundo de la farándula en España.

Elige la comedia con toques de terror y gore para potenciar su más que correcto trabajo en stop motion. Tiene más de un punto gracioso y acierta al recrear personalidades reales y de ficción hechas de plastilina, obligando al espectador a estar pendiente de los nuevos personajes que aparecen. Sin embargo, la trama central con sus constantes guiños a El exorcista parece que no acaba de encajar y pasa a ser lo más prescindible de la película.

Calificación 3