Antonio de la Torre

Felices 140

Felices 140

Felices 140 es la típica película que nunca sé cómo calificar. Es plana, muy lineal, no tiene una gran presencia de altibajos ni elementos que enganchen en la historia, aunque no es para nada aburrida. Es un film de diálogos y personajes, y éstos bastante buenos.

Con los actores que tiene Gracia Querejeta en Felices 140 es imposible hacer una película mala. Tiene gran parte de los mejores actores españoles del momento, y no los desaprovecha. Con roles muy marcados, construye cada personaje minuciosamente con unas características personales que son realmente importantes en la trama a medida que transcurre la historia.

¿Serías capaz de perder a tu mejor amigo por 140 millones de euros? Esa es la pregunta que se hace Gracia Querejeta en este film y la cual constituye el verdadero eje de la trama. Esa reflexión es interesante, y unida a temas como el poder del dinero o el maltrato, hacen de ésta una película interesante en sus conceptos, aunque algo floja y con un final del que se espera muchísimo más.

Calificación 3

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La isla mínima

isla

Tan oscura, tan desconcertante… quizás demasiado brillante como para poder entenderla en su totalidad.

Si entras a la sala de cine para ver La isla mínima con el objetivo de pasarlo bien y disfrutar, sin duda lo vas a conseguir, pero no pretendas comprender todo lo que pasa en la película, quizás ese punto desconcertante es lo que la hace especial. Artística y técnicamente, la película de Alberto Rogríguez es maravillosa. Escenarios, fotografía y planos preciosos. Ambientación muy buena y unos personajes fantásticos. Raúl Arévalo está bien, pero Javier Gutiérrez está espléndido (dudo que alguien le quite el Goya a mejor actor protagonista este año). Por otro lado, entre los secundarios, los malagueños Antonio de la Torre y Salva Reina también están magníficos.

Mucha gente ha encontrado similitudes entre esta película y la serie True Detective, y en cierto modo es verdad, pero sin duda, al acabar esta película las similitudes yo las he encontrado con Memento. Al igual que en el film de Christopher Nolan, en La isla mínima el director resuelve, pero da pie a que el espectador saque sus propias conclusiones.

Un final tan tremendo y un desarrollo tan oscuro y profundo hacen de esta película una obra de arte. No estamos acostumbrados a ver películas tan redondas y perfectas en el cine español, y da gusto disfrutar de esta película sabiendo que es una producción patria y que aquí sí se pueden hacer buenas películas. Desde luego, Alberto Rodríguez ha encontrado la clave.

Esa sensación de no saber si has entendido la película o si, por el contrario, la has entendido pero no hay más, es desconcertante. Una vez asimilado el final, la mente sigue dándole vueltas, eso es algo que muy pocas películas consiguen.

Calificación 5