Dani Rovira

El futuro ya no es lo que era

El futuro ya no es lo que era

Dani Rovira se ha ganado la admiración del público en lo que a cine de comedia se refiere, y ha obtenido, a su vez, la responsabilidad de estar siempre a la altura de lo que éste pide. Pero ésto no siempre sale bien.

Dani Rovira es Kar-El en esta mal llamada comedia que pretende hacer reír y emocionar a la vez, y no consigue ni una cosa ni la otra. El tirón que tiene Dani Rovira actualmente hará que las salas de cine se llenen, pero esto no significará qué El futuro ya no es lo que era sea una buena película.

Esta comedia dramática, que no acaba de convencer ni como comedia, ni como drama, ni como entretenimiento, quiere hacer una reflexión de la vida y la familia a través del personaje de Dani Rovira, un hombre que siente que vive en una farsa y al que todo parece salir mal. Esta reflexión que se quiere hacer es demasiado típica y superficial, apelando demasiado a la emoción fácil y previsible, lo que corta por completo el ritmo de la película.

Este drama con puntos cómicos (pocos) ha querido hacer varios guiños al espectador, algo que está bien siempre y cuando no parezca superpuesto sólo con esa intención, como es el caso, con los diversos cameos.

La película no es larga, pero se hace pesada. Algunas actuaciones son demasiado artificiales y muchas de las escenas, prescindibles. El ansia por cerrar totalmente la trama ha hecho que haya numerosas escenas finales unidas una detrás de otra, dando la sensación de que la película no va a acabar nunca y no va a dejar al espectador ni un ápice de libertad a la hora de imaginar cómo continuará la historia. Las subtramas de todos los personajes quedan demasiado cerradas como para poder pensar lo más mínimo.

La trama es aburrida, típica y previsible, y el guión deja mucho que desear. Si, al menos, hiciese reír, se podría decir que ha cumplido uno de sus propósitos, pero no es así.

Calificación 1

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Ocho apellidos catalanes

Ocho apellidos catalanes

Cuánto me gustó Ocho apellidos vascos y qué poco me han gustado los catalanes. No es nada nuevo si digo que casi todos sabíamos que esta forzadísima secuela no iba a llegar al nivel de la anterior en cuanto a calidad (en taquilla sí, por supuesto), pero quizás nos quedaba algo de esperanza, ya que continuaba con el mismo equipo. Pero no. Ocho apellidos catalanes es otro ejemplo más de que exprimir a la gallina de los huevos de oro es antónimo de calidad.

No le falla el ritmo ni el guión es malo, ni mucho menos el reparto, pero es claramente muy inferior a la anterior en lo que a comedia se refiere, y lo es porque tiene más argumento, más personajes y más presión que nunca. Ocho apellidos vascos, aunque a muchos les parezca que está sobrevalorada, es una continua carcajada. Un guión impecable hizo reír a millones de personas en todo el país, tanto en los cines como en su estreno en televisión. Pero en la secuela la fórmula falló, y aunque como comedia romántica no está demasiado mal, yo echo de menos reírme constantemente, que es lo único que iba buscando en esta secuela. Salvo en dos o tres ocasiones no pude encontrar la esencia de esos Ocho apellidos vascos que cautivaron a tanta gente.

Ésta es una película entretenida, pero no va más allá de eso. Los nuevos personajes que se incorporan (todos grandes actores cómicos) parece que no acaban de cuajar, y son Karra Elejalde y Carmen Machi quienes levantan la película. Su trama es sin duda lo mejor del film, lo que más recuerda al anterior y por lo que vale la pena ver esta secuela.

Calificación 2

Ahora o nunca

Ahora o nunca

Siempre me ha hecho gracia Dani Rovira con sus propios guiones y su naturalidad, y cuando se estrenó 8 apellidos vascos pensé que en una ficción sin guión propio podría perder algo de eso, sin embargo, me equivoqué. Con 8 apellidos vascos me reí muchísimo, y sabiendo que iba a protagonizar una nueva comedia, no dudé en ir a verla en cuanto pude. En este caso me equivoqué al ir con unas grandes expectativas.

A Dani Rovira se le nota una evolución como actor y lo hace realmente bien, pero Ahora o nunca, son sus escasos momentos cómicos, es el más claro ejemplo de lo importante que es un guión, y más aún cuando se trata de una comedia. Borja Cobeaga y Diego San José hicieron tan espléndido trabajo en 8 apellidos vascos, que es inevitable la comparación. Ahora o nunca no tiene un buen guión, y tiene actores cómicos a los que desaprovecha en gran medida.

La película de María Ripoll pretendía ser una comedia llena de gags, pero los momentos de risas se reducen a las cuatro cosas que muestra el tráiler. Busca crear tópicos con los personajes secundarios, pero el tópico, cuando no se lleva al límite, no hace gracia, y provoca que parezca que se recurre a lo fácil para hacer reír.

A pesar de no conseguir lo que se propone, Ahora o nunca tampoco es una película aburrida. No se hace larga, pero decepciona mucho a todo aquel que vaya buscando una comedia para reír a carcajadas.

Calificación 2